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LA VOZ DE GALICIA-ENTREVISTA

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Como se atreven a dicir que non hai patróns se están as escolas cheas?»

La intención de dar más atribución a títulos no reglados solivianta a los alumnos de la rama náutico-pesquera

CESAR QUIAN
e. abuín

Si se nace en Camariñas, el mar marca. Y más si se crece en una casa escuchando hablar de barcos y embarques, de pesca y mercantes… Mucho de eso hay en la historia de Zeltia Tedín, una de las cinco mujeres que este año estudian en el instituto Universidade Laboral da Coruña, en la sección de puente. Cursó un ciclo medio de patrón de litoral. Le gustó y ahora quiere ser patrona de altura. Para eso estudia. Para convertirse en una de esos profesionales por los que ahora mismo los armadores llegarían a las manos si no fuese por ese pacto no escrito que tienen de no robarse trabajadores unos a otros.

«Como se atreven a dicir que non hai patróns se están as escolas cheas?». Es la pregunta (retórica) de Tedín y sus compañeros de instituto. No ponen en duda la veracidad de esa acuciante falta de relevo generacional que tiene en vilo a los armadores y que incluso ya ha dejado a algún barco amarrado a puerto. Pero les reprochan que no hagan un esfuerzo por remediarlo cuando, opinan, está en sus manos.

«Para o armador é fácil estar deitado no sofá a laiarse e dicir ‘non teño patrón’: pois fórmao!», conminan los estudiantes. «Facilita que os alumnos fagan días de mar», requisito imprescindible para obtener el título profesional con el que completar el académico con el que salen de las aulas. Es decir, lo que piden es que se regule «a figura de alumno en prácticas». Y que este no se convierta «nun mariñeiro máis, que estea a largar as redes e a limpar o peixe».

 A punto del motín

Esa es la solución que apuntan los alumnos que cursan ciclos medios y superiores de la familia náutico-pesquera, que están a punto de amotinarse porque la única salida que se le ha ocurrido al Gobierno, azuzado por la ansiedad de los armadores, es «dar máis atribucións ás titulacións non regradas».

Los estudiantes se han hecho con el borrador del decreto y se han llevado las manos a la cabeza al comprobar que cualquiera con el título de patrón costero polivalente, un certificado que se obtiene en seis meses si se está en posesión del de marinero pescador -se obtiene en dos semanas-, podrá ir en el puente de un barco de hasta 32 metros de eslora y llevarlo a 100 millas de distancia de la costa. Y no solo eso, también se le habilita para ser jefe de máquinas en buques de hasta 24 metros de eslora y 550 kilovatios de potencia si no se alejan 60 millas del litoral, y sin limitación de potencia si opera como oficial. Es decir, que se dejan sin razón de ser los ciclos medios de puente y de máquinas e incluso los superiores. «Resulta que eu teño que estar dous anos formándome e outros dous de días de mar para levar un barco de 40 metros cunhas limitacións xeográficas, para que outro en seis meses poida facer o mesmo», inquieren Zeltia Tedín y sus compañeros.

Atraso en la seguridad

Así es que, asesorados por Aetinape, los alumnos están preparando alegaciones a un proyecto de real decreto que, aseguran, incumple el convenio internacional STCW -que estipula mínimos básicos relativos a la formación, titulación y guardia para la gente de mar- y, lo peor, por «aforrar persoal ao armador, que cun patrón polivalente ten xente para a ponte e para a máquina», constituye un «atraso para a seguridade marítima», pues se rebajan las exigencias de formación. Porque no hay que olvidar que «o 80 % da frota galega» tiene menos de 32 metros, por lo que podrá estar en manos de titulados en enseñanzas no regladas.

 «Para nós é unha inxustiza», dicen. Una injusticia que tratarán por todos los medios de que no se materialice. Por lo de pronto, van a solicitar una entrevista con la conselleira de Mar, Rosa Quintana, y expondrán su problema a los grupos políticos del Parlamento de Galicia, a los que pedirán que se frene «o intento de deixarnos sen traballo e comprometer a seguridade marítima».

La experiencia pionera de la Laboral y Puerto de Celeiro

Que las aulas están llenas no lo dicen los alumnos por decir. La misma Consellería de Mar se llena la boca con que nunca hubo tantos alumnos en las escuelas náutico-pesqueras, que están a rebosar. Desde el 2009, la media anual de matriculados creció un 32 % y si la media estaba en 375 alumnos, ahora está en 404.

¿Por qué, entonces, si las aulas están llenas, los barcos están vacíos? «É a pescada que se morde a cola, porque se estudo dous anos para patrón e necesito outros dous para ter o título profesional, pero ninguén me embarca na pesca ou, se me embarca e me ensina a virar o aparello e non estou na ponte, non vou ter nunca os días de mar e buscarei outra saída». De ahí la importancia de que se regule la figura de alumno en prácticas. Y de que se generalice la formación dual. Dos experiencias pueden contribuir a ello. Una es la conversión en centro de excelencia del instituto de enseñanzas náuticas de Vigo, que compaginará formación académica y práctica, y el acuerdo entre la Universidade Laboral y Puerto de Celeiro para implantar la formación dual. Es esta una experiencia pionera en España y posiblemente en toda Europa que permite que los alumnos acompasen el tiempo en las aulas -de septiembre a marzo- con períodos de formación a bordo de los pesqueros celeirenses -de marzo a agosto-. De esta manera, van logrando los días de mar a la vez que asisten a las aulas, en campañas en las que, además de recibir formación, tendrán una remuneración.