AETINAPE | 2014-ARTICULO VOZ-“MAR DE MARIN”
2438
post-template-default,single,single-post,postid-2438,single-format-standard,qode-quick-links-1.0,ajax_fade,page_not_loaded,,footer_responsive_adv,hide_top_bar_on_mobile_header,qode-content-sidebar-responsive,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-11.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.6,vc_responsive
 

2014-ARTICULO VOZ-“MAR DE MARIN”

2014-ARTICULO VOZ-“MAR DE MARIN”

LA VOZ DE GALICIA, 2 DE ABRIL DE 2014

En busca del mal invisible

Venimos acostumbrándonos peligrosamente a este tipo de terribles sucesos que no parecen tener explicación. El caso del Mar de Marín colisionando al sur de las Cíes contra el Baltic Breeze, un carguero que le quintuplica en volumen, resulta sintomático de una serie de accidentes provocados por uno o varios fallos humanos.

Si ayer era en Avilés, hoy es en Vigo. Se reproducen síntomas parecidos: mar más o menos en calma, barcos más o menos bien equipados, papeles en regla… repasamos la casuística que venía siendo habitual y nada de nada. Todo preparado para una normal singladura en paz.

Pero aquí llega la mala sombra. Como salido de una película de misterio, ¡zas! El barco se hunde. El barco colisiona con otro barco. El mar se lo traga llevando por delante la vida de parte de sus tripulantes, sin que a simple vista exista una causa evidente.

Conscientes de que el riesgo cero no existe -pero todos tenemos la obligación de minimizarlo-, podemos dar vueltas a las tuercas de siempre, pero esa lógica no funcionaría. Tenemos que ser más sutiles, mirar bajo la alfombra, a ver si ahí se oculta la fábrica de torturas.

Hace más de 20 años, este país se unió para lograr el Dispositivo de Separación del Tráfico Marítimo de Fisterra, que se convirtió en una realidad a mediados de los 90, para defender a los buques en faenas de pesca de los enormes mercantes que transitaban próximos a la costa y que provocaban enormes tragedias. El de Vigo nos ha recordado a esos accidentes, pero hay algunas diferencias: el nivel de equipamiento era entonces inferior, el Mar de Marín no estaba faenando y ahora está regulado el tráfico marítimo.

Encontrar hoy una explicación razonable ante este absurdo accidente solo es posible si analizamos aspectos muy sensibles de la vida a bordo. ¿Qué pasaba dentro del buque? ¿Cuántas horas llevaba sin descansar la tripulación? ¿En qué condiciones viven y trabajan estas personas que se pasan la vida en un lugar limitado, inestable, ruidoso, sin apenas comodidades, con jornadas de trabajo prolongadas…? La Organización Marítima Internacional y la Organización Internacional del Trabajo presentan el estrés laboral y la fatiga como principales causas de la siniestralidad en el mar, y seguramente solo ahí podemos encontrar alguna explicación mientras lloramos a los muertos, contenemos la respiración ante la posible aparición con vida de más tripulantes y nos proponemos seguir luchando por la humanización del trabajo a bordo y contra las condiciones muy mejorables en el ámbito sociolaboral en un sector duro, cruel y maltratado por casi todos.

Son solo algunos apuntes precipitados ante un suceso que no tiene que dejar indiferente a nadie, pero que ha de preocupar sobre todo a la Fiscalía y a la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos. Solo investigando con inteligencia podemos cuidar mejor de las personas, pues las máquinas no lo resuelven todo.