AETINAPE | 2014-ARTICULO VOZ-HUNDIMIENTO “SANTA ANA”
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2014-ARTICULO VOZ-HUNDIMIENTO “SANTA ANA”

2014-ARTICULO VOZ-HUNDIMIENTO “SANTA ANA”

PESCAR BARATO

José Manuel Muñiz Ríos

Presidente de AETINAPE

La tragedia del Santa Ana ( buque de pabellón portugués y bajo la  legislación de aquel país), un barco que al parecer estaba en razonables condiciones y no navegaba en circunstancias climatológicas especialmente duras, constituye un accidente atípico. El testimonio del o los supervivientes y las investigaciones de Fiscalía y la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos ayudarán a conocer los porqués del hundimiento. Vaya por delante nuestro más sentido pésame a familiares y amigos de las víctimas.

Un suceso así nos permite repasar  aspectos relacionados con la seguridad marítima.AETINAPE presentó una propuesta al Gobierno sobre la regulación de las tripulaciones, partiendo de las diferentes vertientes sociales, económicas, legales y estructurales, especialmente las que tienen que ver con los convenios internacionales firmados por España, en el marco de la Organización Marítima Internacional, la Organización Internacional del Trabajo, la Organización para la Agricultura y la Alimentación, la Unión Europea, la legislación laboral vigente y los acuerdos regionales y locales de pesca, sin embargo el Gobierno aprobó otra medida que permite reducir las tripulaciones en los barcos.

Un factor importante para mejorar la seguridad marítima es el número de tripulantes a bordo para prevenir los problemas derivados del factor humano, sobre todo la fatiga. Siempre desde el sector profesional de la pesca hicimos hincapié en que las nuevas tecnologíasde a bordo, deberían servir para aumentar la calidad del trabajo en el buque, y no para sustituir a personas, ya que eso podría suponer un aumento de la fatiga y con ello de la inseguridad de las tripulaciones.

La creciente internacionalización del sector, la multiculturalidad de las tripulaciones y el triunfo de un modelo de explotación pesquera, nos llevan a pensar que los países tienen cada vez menos control sobre los buques, cuyas condiciones de navegación y seguridad se les escapan de las manos con gran facilidad.

La desesperada búsqueda de beneficios económicos impuesta por el capitalismo trae consigo mayores riesgos a un sector sensible y delicado, que pierde empleos constantemente, cuyos profesionales llevan años luchando por la dignidad en el trabajo, lo que incluye inspecciones más sólidas, lucha contra la precariedad laboral, mejores chalecos y trajes de supervivencia, radiobalizas personales, etc. Todo eso cuesta dinero, y la tendencia es la inversa: pescar más y más barato.