AETINAPE | 2014-ARTICULO FARO DE VIGO-“MAR DE MARIN”
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2014-ARTICULO FARO DE VIGO-“MAR DE MARIN”

2014-ARTICULO FARO DE VIGO-“MAR DE MARIN”

¿En manos del misterio?

Por José M. Muñiz Ríos

Presidente de AETINAPE

FARO DE VIGO-Domingo 6 de abril 2014

Claro que no. No vamos a referirnos a Iker Jiménez y su fantástico Cuarto Milenio para diagnosticar el terrible episodio de Cíes, en que un experimentado y navegado pesquero sucumbió ante el poderoso carguero.

Por mucho que los agoreros mediáticos adelanten argumentos más o menos razonados sobre lo que pudo haber sucedido en los momentos previos a la tragedia, pensemos que sólo el estudio de esas circunstancias por las personas adecuadas (tanto la fiscalía o el sistema judicial, como la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos) echarán luz sobre el accidente que tanto dolor causó.

El mar más o menos en calma, la proximidad a puerto, los barcos, parece ser que bien equipados y con los papeles en regla, con profesionales formados y experimentados a bordo, nos ofrecen un panorama que aleja este accidente de las tradicionales casuísticas de la seguridad marítima.

Vaya por delante que el concepto mismo de accidente supone necesariamente que el riesgo cero no existe, ni en la circulación marítima, ni en la vial ni en casi ningún aspecto de la vida, por lo que esta puede ser la óptica más adecuada para enfocar el tema con inteligencia.

El accidente de Vigo trae al recuerdo de mucha gente las presiones ejercidas desde la pesca costera de Galicia para alejar razonablemente de la costa al denso tráfico marítimo que provocaba enormes tragedias. A mediados de los años 90, este país se juntó para reclamar una solución, que llegó con el Dispositivo de Separación de Fisterra, que hizo descender drásticamente el número de abordajes.

Sin duda, existen causas no necesariamente relacionadas con los análisis tradicionales de la seguridad marítima, y en ese sentido deberíamos fijarnos en los estudios de la Organización Marítima Internacional y de la Organización Internacional del Trabajo, que apuntan al estrés laboral y a la fatiga como factores que puede incidir en la proliferación de la accidentabilidad en la navegación.

Además de analizar los testimonios, de reproducir los acontecimientos que se hayan producido en los puentes de los dos barcos, en el dispositivo de control del tráfico en la ría y en cualquier otro escenario, los investigadores deberían fijarse en una dimensión también bastante importante, y es la relacionada con el número de horas de trabajo de las tripulaciones, las condiciones en las que desarrollan sus labores, etc. Un panorama que con el tiempo se mitigó, sin duda, pero que sigue ofreciendo una de las peores condiciones socio-laborales imaginables en cualquier labor humana remunerada en un sector duro y cruel que necesita mayor humanización del trabajo a bordo.

Por mucho que elucubremos, optemos por la paciencia para obtener los resultados que necesitamos, siempre cerca de la racionalidad y de una óptica responsable. Eso, si no queremos usar el limbo del misterio para vencer a nuestros fantasmas.